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Por qué las niñeras nativas funcionan

El otro día me encontré con uno de nuestros clientes en el supermercado (sí, incluso en una ciudad como Madrid, este tipo de cosa pasa), y me contó lo contentos que estaban con el desarrollo del inglés que habían visto en sus hijas desde que empezaron a pasar tiempo con una niñera nativa hace un par de meses. Están juntas nada más dos veces a la semana, me dijo, pero, por primera vez, las hemos oído usar palabras en inglés cuando juegan juntas, cantan canciones en inglés en el coche...

Nos encanta cuando nuestros clientes nos dicen algo así pero, por su tono de voz, noté que no sólo estaba contento, sino también sorprendido. Y creo que merece la pena explorar ese sentimiento en más detalle....

¿Por qué funcionan las niñeras nativas? ¿Por qué pueden marcar una diferencia tan importante en el desarrollo del idioma, si los niños ya tienen clases de inglés en el colegio? Porque las clases formales de inglés son una cosa, y pasar tiempo con una niñera entusiasta y divertida, que entienda que el juego y el aprendizaje van de la mano, y que sepa utilizar los intereses del niño para fomentar el desarrollo del idioma, es otra cosa, y un buen complemento al aprendizaje formal.

Las clases de idioma son clave, y si tus hijos tienen eso ya, están en el camino correcto, pero, para ser verdaderamente bilingües, la mayoría de los niños necesitan algo más. Hay que buscar formas de hacer que el idioma objetivo (inglés, o el que sea), sea interesante y útil para los niños, que vean la necesidad o ventaja de hablarlo.

Una niñera nativa no "enseña" inglés, lo que hace es "vivir" con tu hijo en inglés. Si le gustan los Pokemon, las manualidades, el fútbol, las muñecas, o una combinación de todas ella, la niñera utilizará estos intereses para ayudar a desarrollar su habilidades linguísticas de forma natural.

Si le preguntas a Google cuántas horas a la semana son necesarias para ser bilingüe, verás respuestas de todo tipo pero, según múltiples expertos, es posible que haya un número mágico, el 25.

25 horas de exposición al idioma minoritario cada semana.

Es decir, 5 horas diarias 5 días a la semana, o casi un 30% del tiempo que el niñ@ está despierto. Dicho así puede asustar un poco, pero si lo piensas es bastante factible, porque esas horas vienen de sitios diferentes, y pueden incluir:

  • Tiempo en el colegio/guardería, si ofrece ese idioma
  • Conversaciones con uno de los padres, si también lo habla bien (no se recomienda que el padre o la madre hablen a su hij@ en un idioma que no dominan, por varios motivos, aunque sí hay cosas que los padres pueden hacer, durante momentos específicos del día, para apoyar el desarrollo del idioma minoritario)
  • Juegos y conversaciones con una niñera nativa
  • Canciones o películas en el idioma minoritario, aunque aquí los expertos recomiendan que haya una persona, como la au pair, que pueda contextualizar el material audiovisual, para dotarlo de mayor relevancia
  • Sesiones de juego con otros niñ@s que también hablen el idioma

Sin obsesionarse con el número de horas, el truco está en combinar las opciones disponibles, de forma que encaje con la personalidad de tu(s) hijo(s), ¡y también con la economía y logística familiar!

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