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La ventana de oportunidad

Casi todo el mundo coincide en que nunca es demasiado pronto para empezar a aprender un segundo idioma: desde el momento que nacen (o incluso antes, según algunos expertos), los bebés muestran una abilidad natural para aprender de todo lo que les rodea, y pueden comenzar a familiarizarse con un segundo idioma de forma natural e inconsciente.

Se sabe ahora que los tres primeros años en la vida de un niño son un periodo clave, en el que se establecen las bases para el futuro aprendizaje. Durante este tiempo los bebés, y los niños pequeños, aprenden un segundo idioma con la misma facilidad que el primero, a través de la vista, el sonido, el olfato, el sabor y el tacto.

Nuevas investigaciones de la universidad de Bristol apuntan también a los bebés que escuchan múltiples idiomas durante sus primeros nueve meses de vida, son luego capaces de aprender idiomas con mayor facilidad en el colegio o de adultos.

Existen, por tanto, pocas dudas en este sentido: cuando hablamos de aprender un segundo idioma, merece la pena empezar "lo antes posible".

Sobre lo que sí hay dudas, y mucha discusión, es sobre cuál es la edad máxima a la que se puede empezar a aprender un idioma si se quiere llegar a tener un nivel (y sobre todo un acento) nativos. O dicho de otro modo, ¿cuánto tiempo dura esta ventana de oportunidad para el aprendizaje de idiomas?

Álgunos expertos piensan que esta ventana de oportunidad no llega a cerrarse nunca. Otros insisten en que las habilidades para la adquisición de un nuevo idioma tocan techo a la edad de 7 u 8 años. Investigaciones más recientes sugieren que esta ventana se extiende hasta la pubertad. A menudo el número 15 es el número mágico, ya que los adolescentes que aprenden un idioma antes de cumplir los 15 tienen mejor acento al hablar este idioma (es decir, parecen nativos).

Lo que los estudios no siempre dicen, es que existen muchos otros factores, además de la edad, cuya influencia sobre el nivel de competencia adquirido puede ser enorme. Cosas como la personalidad, la seguridad en uno mismo, pero también la motivación, la necesidad y la oportunidad, juegan un papel importantísimo en el resultado final.

Y todo esto no quiere decir, por supuesto, que no se pueda aprender un idioma más tarde, ya de adulto. Nos encanta oír de gente, de todas las edades, que ha logrado aprender un nuevo idioma, y saber cómo lo han hecho y qué es lo que mejor les ha funcionado para conseguirlo.